Letra: , (1875-1955).

Música: , 1769.


¡Oh Padre, eterno Dios!
Alzamos nuestra voz
Con santo ardor,
Por cuanto tú nos das,
Tu ayuda sin igual,
Hallando nuestra paz
En ti, Señor.

¡Bendito Salvador!
Te damos con amor
El corazón.
Y tú nos  puedes ver
Que humildes a tu altar,
Venimos a traer,
Precioso don.

¡Espíritu de Dios!
Escucha nuestra voz;
Y tu bondad
Derrame en nuestro ser
Divina claridad,
Para poder vivir
En santidad.